lunes, 25 de abril de 2016

De "Hashtag MiPrimerAcoso"...

Y es que puse varios eventos en un estado, pero creo que hay mucho más para decir con respecto al tema...y hace mucho que no escribo por acá.
Anoche, entre el cansancio y eso, me puse a ver cosas sobre la marcha que hubo mientras yo estaba echando los conciertos este fin, y entre todo eso, me encontré por supuesto muchísimas cosas....me encontré, por ejemplo, con una amiga muy triste porque otra amiga la trató horrible al encontrarse después de la marcha...porque obvio entre mujeres nos apoyamos un chingo y no nos humillamos unas a otras ni nada.
Me encontré también con fotos de uno que otro amigo hombre en la marcha, y sentí bonito de ver su congruencia con lo que publican.
Me encontré también con historias tristes de las que no topan el punto e iban casi casi pidiendo que se castrara a los hombres.
Pero la cosa que, por supuesto, resaltó más, fue el hashtag MiPrimerAcoso (sí, siempre escribo el hashtag porque me niego a usarlo porque manías).
Para una, que es parte del género femenino, definitivamente no es ninguna novedad enterarse de que todas hemos sido acosadas mínimo una vez en la vida (rara vez se queda sólo en una...y al menos, yo no sé de ningún caso en el que sólo haya sido UNA mala experiencia). Pero me encontré por ahí un tweet que bien decía "Lo malo de pensar en el primer acoso es que te acuerdas de todos los demás"...esa persona tiene los dedos llenos de verdad.
Entonces, efectivamente, empecé a recordar todas las veces que me sentí horriblemente incómoda entre humanos. Quisiera decir que en la calle, pero lo cierto es que no, jamás es sólo en la calle...ha sido en casas de amigos "cercanos", ha sido en mi propia casa, en la calle, en fiestas, en conciertos, en bares, en escuelas...
Creo que fácilmente habrá personas que intenten desacreditar tales declaraciones diciendo que tampoco se trata de victimizarse...yo, por mi parte, no lo veo como una victimización sino como denuncias, el hablar de lo que nunca se habla de manera tan pública para remarcar que urge un cambio.
Así que efectivamente, una se pone a repasar todas esas experiencias horribles, que van desde lo más simple hasta cosas espantosas.
Repaso entonces mi vida entera, y recuerdo cómo todo empezó en tercero de primaria con uno de nuestros compañeritos de grupo al cual le parecía muy divertido pararse atrás de alguna niña que no estuviera viendo y hacer como que se la cogía. La reacción de todas, al darnos cuenta, era pegarle. Pero el escuincle nomás no entendía, así que tuvimos que tomar medidas drásticas, organizarnos entre nosotras para que el pendejo entendiera que no es no.
Nos pusimos de acuerdo, elaboramos todo un plan para ponerlo en su lugar. Había en la escuela una resbaladilla de hipopótamo...básicamente, para subirte a la resbaladilla, tenías que atravesar un "gusano" de aros metálicos para salir por la boca del hipopótamo hasta la resbaladilla. Así que decidimos retar al niño: "A que no te atreves a echarte boca abajo"...él, como buen machito, tenía que demostrar que sí que podía, y mientras se subía al hipopótamo, nosotras llenamos de tierra la parte final de la resbaladilla, y así, cuando por fin se aventó y llegó al final, embarramos su cara en la tierra...hubo asamblea ese día para regañarnos a todas las niñas del salón.
Y de ahí en adelante, no paré de recordar cosas toda la noche...
Vinieron a mi mente todas las veces que, mientras esperaba mi camión para el IE en Imán, a los trece años, señores se detenían en sus coches ofreciendo "llevarme", o de plano ofreciendo pagarme. Y una vez que el señor no iba en coche y se paró junto a mí en el poste en el que yo estaba recargada y me insistía en comprarme un desayuno pese a que yo le repetía una y otra vez que no...insistió tanto que al final tuve que gritar "¡Que no!" lo suficientemente fuerte para que todos en la cuadra voltearan a vernos, y sólo entonces se alejó de mí.
También recordé que una de las primeras veces que caminé sola hacia el Revueltas, pasó junto a mí un señor, y al hacerlo, en automático se sacó el pene.
Recordé todas las veces que los de mi grupo del Revueltas me dieron nalgadas, me agarraron los senos y las piernas sin mi consentimiento, y cómo a los maestros les valía verga, así que tuve que madrearme a cada uno de ellos, icluyendo al gay. Y sí, las recordé una por una:
La vez que todos creyeron que yo era novia de uno de ellos porque él andaba diciendo eso y me agarró una nalga (más bien hizo como que...) y no hice nada. La vez que ese mismo pendejo me estaba agarrando la pierna en clase de español (con la maestra literalmente al lado de mí) y que le valían verga mis amenazas hasta que me emputé y me levanté y amenacé con dejar caer mi peso en sus huevos, y en ese instante me agarró una nalga y le fue de la verga...hasta la maestra se rió de escucharlo gritar de dolor.
La vez que ese wey gordo, enorme y asqueroso me dio una nalgada al pasar junto a mí en medio del salón, y cómo me enojé tanto que pese a mi tamaño y complexión, en dos segundos lo tenía contra la pared y casi le arranco un pedazo de piel con la mordida.
Y cómo olvidar esa maravillosa historia que a mi amigo gay le encanta contar, de cómo dejó una marca de gis blanco en mi sudadera a la altura del seno y que cuando noté, grité histérica y corrí a golpearlo.
Oh sí, el bello Revueltas...metí tantas madrizas que llegó el punto en el que más bien yo ya era la bully y todos los hombres del salón tenían terror de mí y yo más bien ya me aprovechaba de eso.
También recordé la bonita peda de despedida de tercero que hicieron los del IE, fue una noche espantosa para mí. Un amigo iba repartiendo corralejo directo de la botella por todos lados, y cuando terminó con esa tarea, me senté a platicar con él. Entonces un wey pasó y me agarró la cara diciendo "pinche Ámbar, estás bien bonita" y me plantó un beso breve y se fue...en ese momento sólo fue confuso, pero no fue eso lo que me hizo sentir mal...
La noche siguió avanzando, y otro wey decidió que quería hablar conmigo...detrás de él, estaba su entonces novia o ex novia, que quería hablar con él, y yo estaba borracha y cero interesada en lo que él tenía que decirme, así que le insistía en que le estaban hablando, a lo que él respondió "ahorita" y me besó. Lo empujé y solté un "¿Qué te pasa?" e intenté alejarme, pero él me siguió hasta acorralarme contra la pared...el siguiente diálogo fue algo como:
-¡Wey, neta, déjame en paz o te voy a patear las bolas!
-No te enojes....
-¡Te estoy diciendo que no! ¡Déjame en paz!
Sólo entonces se alejó...y como yo me sentía muy mal, fui sola a la cocina a tranquilizarme...entonces apareció el que me besó primero... "No mames, ya se me está bajando la peda...y no te creas que ya se me olvidó lo que hiciste, pinche Ámbar"...eso me confundió...¿lo que yo hice? Entonces empezó a insistir en que debíamos besarnos de nuevo para asegurarse de si había sido la peda o en verdad sentía algo por mí, y le dije que no...fue entonces cuando comenzó la segunda persecución. Salí de la cocina para ir con los demás y que quizá así le diera más pena...no fue el caso, me persiguió por toda la casa, hasta que de algún modo yo acabé en el piso y él me había agarrado de una pierna y me arrastraba por todos lados.
Cuando logré zafarme de eso, decidí ir a acostarme para alejarme de todos y que me dejaran en paz. Oh, error. Cuando abrí los ojos al día siguiente, un tercer wey me estaba besando también. Nunca más acepté ir a una fiesta con ninguna de esas personas.
También recordé una vez que mi mejor amigo (y amor de ese entonces) me había invitado a una fiesta. La verdad no me caían nada bien sus amigos, y solía no ir a esas fiestas, pero quería verlo y acepté. Al final él no me hizo ni tantito caso, y sólo estuve rodeada de toda esa gente que me caía mal...y mientras vagaba por ahí buscándolo, me encontré a su hermano que en automático me agarró la mano y la puso sobre el seno de la novia de mi amigo, que tampoco era precisamente mi amiga. Me enojé tanto que el tipo pasó siglos disculpándose.
También recordé el concierto de Santana, después del cual un par de amigos se fueron a quedar a mi casa y yo me quedé dormida en mi Puff, y me desperté porque uno de ellos me estaba besando. Sólo abrí los ojos y le dije que no complicara las cosas y le di la espalda. Al día siguiente, él le dijo a todos en la escuela que nos habíamos quedado viendo uno al otro durante horas y nos habíamos besado románticamente...también le dijo eso a su novia que desde ese momento y hasta ahora, me odia como a nadie.
Y cómo olvidar ese P-R-E-C-I-O-S-O maratón de Volver al Futuro con mis amigos, en el cual mi novio en turno no pudo ir, y yo, de pendeja (porque sí, la pendeja siempre es una, ni que los hombres tuvieran responsabilidad), asumí que el lugar seguro para dormir era junto al mejor amigo del novio, que también era un buen amigo mío, y desperté siendo besada por él. Traté con todo mi ser de no hacer mucho drama al respecto, sólo le dije que no mamara y, como otras veces, le di la espalda. Ojalá la historia se hubiera acabado ahí, pero no fue el caso.
Después de esa noche, yo decidí esperar a ver si él le decía a mi novio, después de todo, era su mejor amigo. Pero los días pasaban y él, lejos de decirle algo a su amigo, empezó a mandarme mensajes coqueteando, hasta que un día, soñé que lo estaba asesinando, y al despertar le hablé por teléfono y le dije que no podía seguir siendo su amiga, y después llamé a mi novio y lo cité para contarle todo. La reacción instantánea de mi novio fue intentar alejarse de mí, irse a su casa.
Un par de semanas después, el tipo fue a hablar con mi novio al fin. No sé cuál fue la conversación entre ellos, pero sé que a partir de ahí, el amigo tuvo preferencia sobre mí.
Meses después, hice una fiesta en mi casa. El tipo me escribió diciendo que sabía que no lo consideraba mi amigo ni mucho menos, pero que si podía ir porque quería ver a todos nuestros amigos. Esa vez estaba otra amiga, la hermanita de otro par de amigos, y al dormirnos, ella también cometió el error de acostarse junto a él. Al día siguiente vi que ella se había cambiado de lugar, y cuando le pregunté por qué, me dijo que fue porque el wey le había hecho lo mismo que a mí.
Y después...verga, después fue un infierno. El tipo le decía cosas sobre mí a mi novio, para que se enojara conmigo y ver si lograba romper la relación.
Cabe agregar también, que en otra ocasión, ese tipo quería agarrarse a una chica que me odiaba, y ella no se estaba dejando, así que su hermano decidió ir a hacerle paro y decirle a la chica que yo le había gustado a su novio en turno...la reacción de ella fue patearles los huevos a ambos y luego casi corta con su novio (buen amigo mío) por eso.
Y durante todo ese tiempo, pues...la loca fui yo. Yo era la exagerada por odiar a esos hermanos, o "nadie había estado ahí, así que no podían saber si yo decía la verdad", o "no los creían capaces", o "ya habían cambiado". Yeah right....
Tampoco hay mucha forma de olvidar al señor masturbándose en medio de Calzada de la Virgen.
Y también recordé anoche la fiesta de despedida del Conamat, en la cual todos estábamos felices de haber hecho al fin el examen y poder descansar. Estaba este tipo, que en algún momento había conseguido mi mail y había decidido declararme su amor por esa vía. Pero en la fiesta no fue tan divertido. En ese entonces yo había cortado con mi novio, y habían puesto alguna canción que me hacía pensar en él, y mientras lloraba por el ex novio, el tipo decidió insistir en que quería algo conmigo, y cuando le dije que no, se puso como demente...neta, como demente. La fiesta se paró, todos estaban intentando mantenerlo lejos de mí, pero no se estaba logrando (en algún momento me jaloneó un poco), y al final hasta su hermana tuvo que ayudar a sacarlo de mi casa...
También está la bonita historia de un día que fui sola a Coyo, como solía hacer, y un vendedor de pulseras (que hasta la fecha me saluda, y hasta la fecha trato de evitar), preguntó si podía abrazarme, y cuando le dije que no, respondió "no me importa, te voy a abrazar" y después de que lo hizo empezó a preguntar por qué me sentía incómoda y a decir que yo le gustaba mucho y que cuando le dije "no mames, eres como 30 años mayor que yo", insistió con un "Pero, ¿qué buscas en el amor? ¿Una edad?" y no me dejó en paz hasta que vio que yo ya casi ni respondía...
-¿Te estoy incomodando?
-Mucho...
-¿Quieres que me vaya?
-Sí...
...cuando le conté eso al novio, salí regañada yo...ja...
Y así como esas, podría seguir contando historia tras historia, hasta llegar a este año, en el cual un día en el Dirty Sound a un wey le valió la presencia de mi hermana, la amiga de mi hermana y el amigo de la amiga de mi hermana, y me empezó a besar la mano fingiendo que iba a subir por el brazo hasta soltar un "no, no, ya mejor me calmo" y que después todavía iba a ir detrás de mí...o hace un mes, también en el Dirty Sound, un wey me estaba viendo desde que llegué y, horas más tarde, decidió que la mejor forma de acercarse a mí era tirándome del lugar en el que estaba sentada, y después encima reclamarme que le tiré la chela encima porque me tiró.
Y la verdad es que...pensando en todo eso, tampoco puedo evitar recordar las veces que me han manoseado mujeres sin mi consentimiento...no en el mismo tono, porque pues OOOBVIO eso está bien visto entre mujeres porque amigas...pero sigue siendo sin mi consentimiento...como en el Guillot el día que una amiga me dio una nalgada y casi la asesino por hacer eso, o también en el Dirty Sound una china recién conocida dándome una nalgada por estar recargada en la barra...o el día que, en una fiesta, dos chicas no particularmente cercanas a mí, y en un lugar en donde todos sabían que odio el contacto físico sin consentimiento, me agarraron cada una un seno para "ver qué edad de chichis tenía", porque esa era su conversación, y cómo después de eso me alejé no sé con qué cara, pero sé que alguna traía porque un amigo se acercó a preguntarme si estaba bien.
Oh, vaya, no tengo más historias sobre mujeres, sólo esas tres.
Y no, gente, no estoy contando ni la mitad de las cosas horribles que me han pasado por el simple hecho de ser mujer. A mí, Chota...esa morra que nunca enseñó ni un pedazo de piel hasta pasados los 20 años, la que aún con vestido traía doble set de medias, botas gigantes y sudaderas que cubrían los brazos, la que eructa como camionero y golpeaba y mentaba madres si algo no le parecía, la que siempre estaba acompañada de amigos hombres que la cuidaban. La mayoría de las veces, siempre ha sido mi responsabilidad...por llevarme con hombres, por invitar a mis amigos a dormir a mi casa, por irme a dormir a casas ajenas, por abrazar a mis amigos, porque mi sonrisa y timidez se confunden con coqueteo. Y cuando se me ocurrió empezar a cortar mis playeras o cambiar mi forma de vestir, llegó la hora de los clásicos que otras han tenido que aguantar siempre: Tener que ponerme la sudadera si voy en el metro, tener que escuchar cosas como "Chota, no es como que no enseñes nada con la ropa que usas, ¿sabes?"...y no, los comentarios que me intentan responsabilizar de toda esa mierda, no vienen de mi familia, por supuesto...vienen de amigos, de parejas, de desconocidos.
Y lo peor es que esas son sólo historias mías, de cosas que me han pasado a mí...pero del mismo modo podría narrar múltiples historias de cosas similares que he tenido que presenciar que le suceden a mi mamá, a mi hermana, a mis amigas...y peor aún, las que no he presenciado pero me han contado, con los respectivos comentarios culpándolas también, o, en el mejor de los casos, minimizando lo horrible que es con un "exageras".
Y entonces...entonces viene a mi mente este trip de las denominadas "feminazis", que según mi modo de percibirlo, no son lo mismo que las feministas...sino son este grupo de mujeres encabronadas que a veces sí pareciera que quieren crear lo opuesto al machismo y que quieren castrarlos a todos. Es un trip con el que no estoy de acuerdo para nada, ciertamente creo que no debería ser tan pinches complicado esto de respetar a alguien, que el respeto no se debe "ganar" sino que es algo que simplemente se da y ni es tan complicado ni le cuesta nada a uno...pero bueno, el caso es que, con esto del hashtag MiPrimerAcoso y todas las historias que he leído de anoche a hoy...en realidad tampoco me parece tan sorprendente que haya mujeres tan enojadas con los hombres...después de todo, mis múltiples historias, son de las más leves que hay...y entonces, por un segundo, tampoco puedo pensar mucho más que el "¿Y por qué no he de estar enojada?" o en que con razón siempre he dicho que me caga ser mujer.
También, dedicándole todo un día a pensar en todas esas cosas horribles, me vienen a la mente muchas otras cosas...como por ejemplo, el por qué ya nunca invito a nadie (hombre o mujer) a dormir a mi casa, o por qué yo ya nunca me quedo a dormir en casa de prácticamente nadie, ni mucho menos me duermo en una fiesta. O pienso en que hace no tanto, un amigo reclamó que me tardé tanto en dejarlo acercarse a mí, y mi respuesta fue torpe y mal interpretada. O cómo ese mismo amigo siempre me regañaba por mi postura y decía que le daba la impresión de que me avergonzaba de mis senos. 
Pienso en que actualmente todos me conocen como alguien que no soporta el contacto físico, y en lo complicado que es explicarles que solía ser la persona más cariñosa del mundo pero siempre fue malinterpretado y por eso mejor prefiero no acercarme a nadie en quien no confíe y a quien no lleve ya un rato conociendo. O en el por qué, pese a lo mucho que extraño tener amigos hombres, ya no me es tan fácil acercarme a ellos.
He estado recordando a amigos muy cercanos y comentarios que les he escuchado hacer: "De hecho, según las estadísticas, el cómo se visten sí influye en el índice de violaciones", "Ah, ¿te he visto con vestido? Entonces a ti sí te respeto porque ni en cuenta", "Es que no es una falta de respeto si no conoces a la persona", "No le niegues al mundo el verte con falda", "No mames, ¿Tuviste una fase sexy?", etc.
Y veo entonces, que hoy también empezaron a aparecer publicaciones de hombres que no tenían la menor idea de que de verdad a todas sus conocidas les ha pasado mínimo una vez y que con el hashtag empezaron a topar todas estas historias horribles que suceden todos los días a todas horas a todas nosotras. Y los veo hacer mención de que a ellos también les ha pasado alguna vez y que no se imaginan lo horrible que debe ser vivirlo diario y tener que vivir pendientes de eso...y mejor aún, los veo, por primera vez, en lugar de queriendo decir "¿Y los hombres qué? Nosotros también sufrimos", más bien diciendo las formas en las que ellos han también participado en ese juego horrible y (algunos) incluyendo las razones por las que lo han hecho, y agregando lo avergonzados que se sienten.
Uno de ellos, al final de su publicación pone " Por supuesto, como muchos hombres, estoy confuso en ese tratar de saber qué no decir o hacer, qué sí y cómo." Que me recordó a una conversación que tuve con mi ex novio hace unos días, a lo que respondí que esa era la parte confusa, porque mientras una lo diga está loca, y efectivamente no tengo idea de lo que es ser hombre, pero que lo principal era justamente que ellos dejaran de escudarse entre los mil pretextos que la sociedad les ha regalado y que de hecho tienen ellos que ayudar a encontrar una forma. Sí, estoy de acuerdo con el que publicó eso, es confuso, y sí, estoy de acuerdo con su "Creo que los hombres también tenemos que hablar, quizá primero entre nosotros, ver qué pensamos y sentimos al respecto y por qué".
Pero más allá de eso, esas publicaciones de hombres también me hicieron pensar en algo más...: Tal vez no sólo ellos deberían hacer ese ejercicio de auto crítica y de reflexión sobre en qué han ayudado a propiciar este sistema jodido.
Yo, siendo la personita rara que soy, no sólo he vivido cosas horribles por parte de hombres...ya más allá del acoso, soy alguien que rara vez ha podido relacionarse con mujeres, porque a decir verdad, me aterran. Soy Chota...soy la morra que es feliz de largarse dos días a Guadalajara a escuchar metal 48 horas, soy la que se ve con su mejor amigo para poner a Pantera en vinil a todo volumen y sólo matear y cantar sin dirigirnos la palabra mientras el disco dure. Soy la que echa el King of Fighters, o Marvel vs Capcom y se vuelve competitiva, o la que va con su hermanillo a comprar comics cada determinado tiempo. No sé mucho de manipulación, y no me siento bien de intentar usarla, y tiendo a ser honesta, tal vez demasiado. Soy la que se sienta a ver partidos de americano con sus amigos y grita como demente porque su equipo está fallando, o la que pierde el seso en el Monster Jam. Eructo como camionero y uso muchísimas groserías, y no hay mejor lugar para sentarme que en el piso, porque ¿a quién le importa ensuciarse? Soy la que se llevaba a madrazos con todos sus amigos y no sabe ligar, y que, aunque a veces mis amigos me cuidan en el slam, si hay otra chica, me vuelvo parte del "muro" que evita que le peguen a la otra chica presente y me aguanto los madrazos porque ya sé que a eso fui... A lo que voy es...me es más fácil, por una u otra razón, relacionarme con hombres, y ésto, a su vez, ha hecho mi relación con las mujeres toda otra historia espantosa.
Me han llamado "puta" y "perra" más veces de las que puedo contar. Desconocidas, amigas que yo consideraba cercanas, compañeras de clase.
Han inventado rumores sobre mí más de una vez, sólo por llevarme bien con algún wey. Y ni hablar de los mal entendidos...mi versión de las cosas jamás ha importado, siempre importa lo que el wey o la morra dijo sobre mí. También es un poco tortura cuando mis amigos consiguen novias, porque suelo ser objeto de odio aun mucho antes de que me vean la cara por primera vez, y jamás ha importado qué tan amable soy con ellas o que hasta mi mamá les regale condones, el odio permanece y los dramas hacia mí o hacia mis amigos por tenerme en sus vidas.
Muchas chicas que yo consideré mis amigas más cercanas, resultó que en el fondo no lo eran tanto porque más bien se habían acercado en este tono de tener cerca a tus enemigos...(sinceramente es absurdo cuánto me pasa esto...siempre pienso que las mujeres tienen más esta idea de que soy todo un catch para sus weyes que los mismos weyes).
Mujeres por las que he hecho todo lo posible por demostrarles que soy su amiga y no una amenaza, de todas formas han terminado por amenazarme, dejar de hablarme años, o de plano declararme la guerra abiertamente por el resto de sus vidas.
Y todavía más allá de eso, me ha tocado recibir comentarios como "Es que es una película para niñas de verdad, y pues tú no eres una", o "me choca salir contigo porque siempre alguien te quiere ligar", o "Y qué bueno que no lo conozcas, porque si lo conocieras seguro dejaría de gustarle yo y te intentaría ligar a ti" de gente todavía más cercana. Y hasta los más simples como "Si te arreglaras te verías preciosa"...like, ¿qué les hace pensar que a veces no me "arreglo" y que simplemente mi visión de cómo me gusta más verme, no es la misma que la que dice la tele?
Y a su vez, todos esos comportamientos psicóticos de fémina contra fémina, me han convertido a mí en un ser que tampoco sabe bien qué hacer ni cómo expresarse y que sólo siente terror por la mayoría de las mujeres. Mucho tiempo mi mamá me tachó también de misógina.
Es, en realidad, muy divertido (sarcasmo) ser yo. Si digo algo de lo difícil que es ser mujer, soy feminazi, si digo algo sobre lo difícil que es relacionarse con mujeres, soy una misógina, también soy puta por llevarme con hombres, y todas las cosas horribles de hombres y mujeres con respecto a este tema, son mi culpa por cómo y con quiénes me relaciono.
Y sí, durante mucho tiempo en mi adolescencia, jugué al juego. Quise jugar tanto a ser el macho que, incluso yo, que soy bien heterosexual, hacía comentarios cerdos sobre otras mujeres...y mejor aún, hasta atasqué mi computadora de fotos de Angelina y Milla semi encueradas (o completamente encueradas). Atocigaba a mi primer novio para que me dijera cosas sobre otras morras que le gustaban, y al segundo lo veía como un ser raro por decirme que no veía porno...si era lo normal en los hombres...
Al no ser aceptada entre mujeres, lo único que me quedaba era jugar al papel del machito que dice pendejadas nomás por tener de qué hablar con sus amigos.
O cuando sí fui "la otra", de la forma más cínica y sin ningún remordimiento, porque era lo más conveniente para mí en ese momento de la vida...
...entre otras cosas porque sí tengo cola que me pisen...
Pero con los años han ido pasando más cosas de todo tipo, me he relacionado con más gente y de formas muy distintas, y soy un ser que siempre está en deconstrucción/reconstrucción, y que se alimenta de múltiples opiniones y puntos de vista y trata de ver cuáles sirven.
Ahora todo es muy distinto y confuso, y después de cuatro años, sigo sintiéndome extremadamente rara al ver que en mis fiestas de cumpleaños ya no hay puros hombres...pero mi punto es que esa auto crítica y esa reflexión han estado en mí ya desde hace mucho y no me cuesta trabajo aceptar que yo misma he jugado al juego...pero me pregunto, ¿cuántas mujeres están haciendo, como los hombres, escritos sobre cómo han propiciado estos comportamientos dementes? De verdad creo que así como el ejercicio de escribir los acosos que hemos sufrido, también deberíamos incluir nuestra auto denuncia.
Y ya por último, la otra cosa que pienso con respecto al tema es, pues básicamente, la vergüenza.
Las publicaciones que he visto de hombres, hablan de la vergüenza que sienten ahora que ven que todas hemos sufrido los acosos...y la cosa es que...en el fondo, escribirlo en medios públicos es también para una todo un ejercicio que una nunca se habría imaginado que es tan complejo. Yo, en particular, no puse mi estado para que todos lo vieran...a lo largo del día he ido cambiándole la privacidad, aumentando a más gente, pero no es fácil tampoco contarle a todos eso que ha pasado en la vida. Es increíble darse cuenta de que en realidad sí temes el juicio de los demás con respecto al tema...una no quiere que la tachen de feminazi por unirse al hashtag, y tampoco tiene ganas de que los involucrados en los eventos vayan a decir algo, o de que alguien se enoje porque fue balconeado aunque nunca hayas mencionado su nombre. Una amiga puso también eso en su estado, que no quería unirse al hashtag, que le daba pena...y es que así, hasta culpable se siente una de decir tal cosa o apoyar tal causa...y la pregunta es ¿por qué demonios nos sentimos tan mal?
En fin, no sé...bien ahí con su hashtag, bien ahí con las respuestas, y, como bien dice mi amiga, qué bueno que tantas estén publicando esas cosas y eso le dé valor a varias para también hablar, y a la vez, que eso le dé a varios un madrazo de realidad que los haga reflexionar sobre sí mismos.
Insisto: "El problema no es que todos los hombres acosen a las mujeres, sino que todas las mujeres han sido acosadas por un hombre".

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